por Nico Fernandez

“Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el Festival Sacro de Ricardo Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten”.

Estas fueron las primeras palabras que el argentino Enrique Susini pronunció frente a un micrófono de radio. Eran las nueve de la noche del 27 de agosto de 1920. Y aunque a esa primera transmisión la escucharon menos de 100 personas, marcaría un hito en la historia de la radiofonía mundial y cambiaría para siempre la vida cotidiana de los argentinos.

«Los locos de la azotea»
Cuatro estudiantes de medicina pusieron al aire la ópera Parsifal, de Richard Wagner, desde el techo del Teatro Coliseo de Buenos Aires. Enrique Susini, Luis Romero Carranza, César José Guerrico y Miguel Mujica colocaron antenas en edificios y transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, con un rudimentario equipo, traído desde Francia, que colocaron en la terraza del Teatro Coliseo de Buenos Aires, convirtiéndose en los artífices de la primera transmisión masiva.

Desde aquel momento, la radiofonía en Argentina y luego en todos los rincones más postergados del mundo, se convertiría en el primer medio masivo de comunicación. Este hito inauguró la posibilidad de que las clases instrumentales obreras y campesinas, no sólo pudieran insertarse de lleno en la vida cultural de los pueblos, sino que, además, pudieran ejercer su derecho a la expresión popular y comunicar con una amplitud nunca antes vista sus intereses y proyectos colectivos.

Para todos y todas los y las que alguna vez tuvimos la posibilidad de estar en un estudio de radio; percibiendo la cuasi mágica sensación que recorre nuestros cuerpos al abrirse el micrófono, y sentir cómo las palabras y emociones recorren el éter para ser recibidas a kilómetros de distancia a través de un aparato receptor, esta maravilla de la ciencia que hoy cumple 101 años sigue más vigente que nunca.

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