Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor.

Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán.

Raymundo Gleyzer, 1974

Hace 45 años un grupo de tareas secuestró al cineasta Raymundo Gleyzer en la puerta del Sindicato Cinematográfico Argentino (SICA). Fue visto en el centro clandestino “El Vesubio” donde compartió cautiverio con el escritor Haroldo Conti. Ambos continúan desaparecidos desde entonces.

Hasta aquí la efeméride… Pero lo que verdaderamente nos importa es traer de vuelta la presencia vital de Raymundo, su lucha y su compromiso militante que se reflejan en toda su obra.

Raymundo nació en 1941 en una familia de judíes inmigrantes y vivió su infancia y adolescencia en el barrio de La Paternal; fue socio de Argentino Juniors y de joven se acercó al Partido Comunista y a agrupaciones judías de izquierda.

Al terminar el secundario ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas pero al poco tiempo abandonó la carrera y se inscribió en la Escuela Superior de Cine de la Universidad Nacional de La Plata. Sus primeras realizaciones son de esa época, entre ellas La tierra quema (1964), un documental sobre la miseria y la explotación de los campesinos en el noroeste de Brasil y el mediometraje Ocurrido en Hualfin o Sucedió en Hualfin (1966) junto con Jorge Prelorán.

A partir de 1965 comenzó a trabajar en el noticiero de Canal 7 y en Telenoche en Canal 13. En 1966 fue el primer camarógrafo argentino que pudo filmar en las Islas Malvinas; el documental Nuestras Islas Malvinas es testimonio de este recorrido. En 1970 realizó para la televisión argentina reportajes fílmicos sobre la zafra de azúcar en Cuba. También en 1970 filmó su película México, la revolución congelada en la que analiza la realidad sociopolítica de México, partiendo desde el contexto histórico de la Revolución Mexicana (1910) hasta la Masacre de Tlatelolco (1968). Además aparecen escenas de la vida de una familia indígena en Chiapas, con sus rituales religiosos, sus cultivos y sus escuelas bilingües. La película fue premiada con el Leopardo de Oro en el Festival Internacional de Cine de Locarno, Suiza, de 1971 y con el Premio al Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Adelaide, Australia.

Para entonces Raymundo se había alejado del Partido Comunista para integrarse al PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores). Y con su compañera Juana Sapire y otres amigues y compañeres militantes crearon el grupo «Cine de la Base».

Raymundo era un joven militante y artista para quien sus peliculas eran herramientas de acción política de las cuales se valía para acercar el cine a los sectores populares, utilizando la cámara como “un arma de combate”, aunque esto le significara tener que filmar sus obras en la clandestinidad. De esta época son los mediometrajes Swift y Ni olvido ni perdón; la Masacre de Trelew con material de archivo de los fusilamientos de 16 militantes en la base de Trelew , y una nota a los líderes de Montoneros, ERP y FAR realizada por la televisión chubutense que no pudo exhibirse públicamente a causa de la censura oficial.

En 1973 filmó Los traidores, en la que narra la historia de un delegado sindical que de a poco va dejando de defender los intereses de los trabajadores para convertirse en un burócrata y vocero de la patronal traicionando, así, el mandato de su clase. El protagonista es un fiel retrato de José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT y exponente de la burocracia sindical.

Una vez instalada la dictadura, la persecución y las amenazas desarticularon al grupo «Cine de la Base» y varios de sus integrantes debieron exiliarse a Perú donde filmaron Las AAA son las tres Armas, un cortometraje con fragmentos de la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar», escrita por Rodolfo Walsh al cumplirse el primer año del golpe de Estado.

En 1976 Raymundo viajó a Nueva York por razones de trabajo y como la filmación se demoraba, decidió regresar a Buenos Aires donde fue secuestrado el 27 de mayo.

El mejor homenaje a Raymundo es adentrarnos en su producción.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *