Por Luis Cuello

Un sistema sanitario colapsado, médicos desesperados, pacientes que esperan en los pasillos por qué no hay habitaciones disponibles para ser tratados.  Jujuy estuvo 110 días sin reportar casos positivos de Covid-19 y se encuentra hoy con un crecimiento descontrolado de contagios. Se especula mucho con cómo se dio el rebrote, pero se oculta un importante foco de contagios e impunidad: el ingenio Ledesma.

En la empresa se cuentan 300 infectados y 11 muertos. A pesar de ser considerada una actividad esencial, el DNU presidencial obliga a dar licencia a los adultos mayores de 60 años. Ledesma no respeta el decreto y sólo la otorgó a la mitad de trabajadores de esa franja etaria.

Los obreros denuncian que no se cumplen los protocolos de prevención en la empresa, que son trasladados en camionetas hacinados, sin tener en cuenta el distanciamiento físico recomendado. Lo importante no es la vida, sino que la zafra no se detenga un minuto.

Un breve repaso por la historia de este gigante de la producción de azúcar, celulosa y papel nos muestra que para la oligarquía argentina la única ley válida en sus territorios es la ley del capital.  La producción de Azúcar se instaló en Ledesma, provincia de Jujuy, en 1830. A partir de 1911 el ingenio fue comprado por el ingeniero alemán Enrique Wollmann. Con el apoyo del gobierno y la ayuda de las fuerzas represivas del estado, la producción fue creciendo a costa de la agotadora explotación laboral de pueblos originarios de Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Bolivia la cual llegaba a las 12 horas sin descanso dominical en los tiempos de Zafra.

Por esa época no había salarios, los trabajadores recibían vales semanales que canjeaban por alimentos en las proveedurías del propio ingenio.  Esta superexplotación permitió una gigantesca acumulación de capital y por consiguiente la gran influencia de los dueños del ingenio en la política Jujeña y nacional.

Como la oligarquía sólo se relaciona con la oligarquía, la hija de Wollmann se casó con un integrante de la familia Arrieta. Durante la década infame (1930) Herminio Arrieta era el presidente del Ingenio Ledesma y a su vez presidente del partido popular, que nucleaba a los conservadores Jujeños, llegando a ser diputado nacional en 1934 y senador en 1938.

El fruto del amor oligárquico fue una hija llamada Nelly Arrieta, que luego se casara con el actual “capo” del ingenio Ledesma: Carlos Blaquier. El imperio es comandado por Blaquier desde 1970. En la hora más oscura de nuestra historia contemporánea, el genocidio de la dictadura de 1976, no podía faltar el toque dulce del azúcar Ledesma.

La noche del 27 de Julio de 1976 ocurrió un apagón en la localidad de Ledesma. Los represores se manejan muy bien en la oscuridad y secuestraron en vehículos policiales y de la empresa a 400 personas entre trabajadores del ingenio, estudiantes, sindicalistas y políticos. Los llevaron a un galpón que era propiedad de Blaquier y allí los torturaron salvajemente. 30 de ellos engrosan la dolorosa lista de detenidos-desaparecidos.

Entre los secuestrados se encontraba Luis Arédez, quien fuera elegido intendente de la localidad de Ledesma en 1973. El delito de Arédez fue querer cobrar impuestos a la familia imperial Blaquier, lo cual desató aprietes, chantajes y persecuciones. Luego de estar encarcelado un tiempo en La Plata, fue liberado el 5 de marzo de 1977, y el 13 de mayo de ese mismo año volvieron a secuestrarlo y nunca más volvió a aparecer.

Cómo muestra por su “entrega y compromiso a favor del país” en 2009, el entonces Jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, condecora a Nelly Arrieta de Blaquier como embajadora cultural de la ciudad. Como podemos ver, la devolución de favores del Macrismo no empezó con su presidencia en 2015.

En 2011 la familia Blaquier-Arrieta se encuentra implicada una vez más en hechos de represión y sangre. Esta vez las víctimas son trabajadores que ocuparon 15 hectáreas de su propiedad. Cómo en tiempos de la dictadura, las fuerzas policiales y la seguridad privada de la empresa trabajaron en conjunto asesinando a 4 personas.

El Ingenio Ledesma no es el único caso de capitalistas que no cumplen con los protocolos. Los supermercados Coto, los Jumbo pertenecientes al grupo Cencosud y todas sus cadenas de distribución se burlan también de los decretos presidenciales y siguen sus propias leyes.

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