por Nico Fernández

Las 19 y la 9 de julio, con el Obelisco como testigo, ven junto a miles de ojos el cierre del discurso del presidente de la Nación Argentina, Mauricio Macri. En vivo y en directo, el mandatario contempla contento ante su vista, el fenómeno de la movilización de masas. Y encarna, por supuesto, teleprompter de por medio, la figura del líder carismático. Se trata de “la marcha del millón”, haciendo alusión a la potencialidad de reunir esa cantidad de seres humanos para su convocatoria, y como corolario de su gira de 30 días por treinta ciudades del país.

Lo cierto es que con tamaña manifestación, lograda por los tantos motivos que a ustedes se les puedan venir a la mente, es importante reflejar la admiración que me despierta que este importante sector de la derecha (dueña) de Argentina, pueda volver a comenzar con estas masivas convocatorias; y a utilizar este imprescindible camino de tomar el espacio público y movilizar contundentemente a porciones de la población.

¿Qué pasó, que hoy tantas miles de personas han tenido que salir de la comodidad de sus hogares y “marchar”, para ocupar la plaza de la República y sus vastos alrededores? Aquellas personas que desde su sector, bien diferenciado, de sentido común, otrora despotricaban ante la elección por parte de otros sectores, de este recurso de la política. ¡Por supuesto! Que celebro con ahínco toda especie de incremento en el nivel de politización -esta cuestión que se dirime entre las capacidades de discernimiento de las posiciones políticas y de las acciones efectivas surgidas de tales axiomas-; y de ver que no es más (ni menos), que otra micro expresión del crecimiento de las contradicciones dentro del bloque social e histórico al que llamamos de [tantas formas] hoy, pero digámosle, por ahora, sociedad argentina.

Lo que quiero decir. Si hay algo de positivo en nuestro caso, en este fenómeno al que está recurriendo una gran parte de la sociedad argentina, es que se caen un poco más las caretas, y la doble vara entra en vigor al “mango”; ya que por un lado, nos legitima por oposición (a la lucha y movilización por nuestros intereses y derechos), al tomar esta vía de expresión. También el darnos apenas cuenta del carácter actual de su correlación de fuerzas, como de la potencia de sus proclamas, a través de sus aparatos de difusión ideológica masivos. Y que, por supuesto también la otra vereda, la de los explotadores y saqueadores, aprende; utiliza los medios políticos que necesita y se expande.

¡Qué los parió! Tuvieron que movilizar y movilizarse, sin los palos, los gases y las balas, ni las guarniciones. Están al pie de la lucha, esta vez electoral y ojo! De la calle, la que siempre decimos que nos pertenece, en una suerte de sortilegio. En el fondo sé que no les gusta mucho; esto de miles en la calle, pero celebro de verlos, no crea que no. Aunque sean muchos los que allí estuvieran por la melodía de flauta de la cobra. Los podemos ver.

Además de tener que salir a gobernar cuasi directamente a su única posibilidad de subsistencia, hoy recaen en ¿el Populismo?

Hace un tiempo (prácticamente último año de gobierno) con políticas públicas proteccionistas y de beneficiencia, pasando por la utilización del erario público para proselitismo o clientelismo, al mejor estilo “peroncho”; y ahora con sendas concentraciones públicas. Pareciera que aunque no sea ésta vez, sean utilizados los sentimientos irracionales para enlazar tantas subjetividades en contra de las élites, estamos ante otro gobierno bastante populista, de un modo extraño claro.

Sin dudas el contexto heredado como pesada herencia, está haciendo inevitable la participación de cada vez más sujetos sociales en la riña de la Patria Chica, es por esto que veo con fascinación en el espacio público a esta pequeña muestra del 30 por ciento, toda en la calle. Porque reflexionemos, ¿por qué le ha tocado a nuestro Pueblo siempre salir a marchar, activar dispositivos sociales y hasta incluso, agarrar las armas? ¿Será que no es más que un reflejo de supervivencia? ¿O la simple expresión de una situación para las mayorías, de arrinconamiento y grandes padecimientos de peligros de todo tipo? Entonces, si nos refiriésemos al fenómeno del sector político de gobierno, podemos decir que, cuando menos, están algo inquietos nuestros bendecidos amos.

Tantas puntos contrarios entre sí, de esta expresión política de la neoderecha vernácula; porque bueno, Neoliberalismo con Populismo parecieran enfrentados, pero meticulizando la cuestión, hay tantito de retire del Estado por aquí y otro poquito de intervención grosera por allá, aunque casi nunca en favor de la mayoría, tanto menos de la Patria (esa con fronteras bien definidas). Por eso che, será que después de todo, el escaso porcentaje que maneja los hilos de verdad [y de justicia], se hace de lo que tiene más a mano y que más le rinde a su causa, de sostener sus privilegios.