Reflexiones desde la docencia

Por Luis Cuello

Es domingo,  ya lo sé. Debería parar con la sobrecarga de exigencias, correcciones, las planificaciones anuales, las incertidumbres sobre cómo vamos a evaluar, pregunta punzante sobre si es necesario evaluar…

“Es necesario parar” nos decimos en interminables audios con compañeros docentes.

Pero las preguntas vuelven: ¿se puede hablar de educación a distancia?

El dispositivo escolar tiene  una secuencia de acciones y objetivos esperados: aprendizajes actitudinales, de contenidos, etc. Pero lo más importante es la espontaneidad, el surgimiento de lo nuevo, de la creación. El momento que Freire llama el surgimiento de la “palabra verdadera”, frente a la palabra inauténtica y alienante.

¿Cómo puede darse este acto de intervención (la palabra verdadera) en la mecanización de la enseñanza que propone esta modalidad virtual?

La mecanización es un docente que envía tareas por un lado y un estudiante que las responde por el otro.

Parecieran dos lógicas totalmente distintas: el docente se encarga de evaluar y corregir, y el estudiante de responder.  No se trata de un mismo proceso. El vínculo, el habitar un lugar común, la confianza, la escucha, los diálogos ¿ dónde quedaron? Es verdad, estamos trabajando con Zoom para darle continuidad a las clases además de los intercambios por Classroom. Pero, ¿cómo salimos de la maquinaria del tablón de Classroom para reestablecer los vínculos?  Si consideramos que  la filosofía es hija del diálogo, y a la vez, constructora de los mismos, entonces en un proceso donde no hay intercambio sino sólo respuestas mecanizadas, no hay filosofía.

Pensé. Fui a buscar un libro de Alejandro Cerletti y otro de Paulo Freire. Se trataba de esas búsquedas en las que sabes de antemano lo que vas a encontrar. Sabía que allí estaba sino la respuesta, la pregunta bien formulada que necesitaba:

“Una enseñanza de la filosofía es filosófica en la medida en que aquellos saberes son revisados en el contexto de una clase. Esto es, cuando se filosofa a partir de ellos y no sólo cuando se los repite (histórica o filológicamente)”

¿Cómo revisamos esos saberes en este contexto para no caer en la repetición?

 ¿Es viable dar una lista de contenidos o autores, como si lo principal fuera eso y no lo que está aconteciendo? ¿Y los pibes que no tienen acceso a internet y sus viejos son laburantes de la economía popular y están pensando cómo se las van a arreglar para comer? 

Más crudo: ¿estamos educando y aprendiendo cuando hacemos caso omiso de un acontecimiento que está cambiando nuestra realidad de manera radical? Se viene la recesión económica más grande desde el crack del 29, entra en crisis la aplicación de las políticas de ajuste después de 40 años de neoliberalismo, se discuten en todo el mundo el impuesto a las grandes fortunas, la civilización del capital se muestra en toda su desnudez: escandalosa concentración de la riqueza y miseria por otro lado. Entra en crisis el lucro desenfrenado, se valora la salud pública.

En argentina, la violencia patriarcal se lleva cada vez más vidas ¿En serio vamos a seguir meramente dando los “contenidos” de cada materia? ¿Por qué no trabajamos por una educación que combata decididamente la violencia de género? La emergencia en violencia de género debería atravesar a todos los colegios del país. El colegio es un lugar excelente (aunque no el único, desde luego) para que desde la ESI destruyamos  el “mandato de masculinidad” en los varones, que trabajemos juntes contra la cultura competitiva, violenta y machista.

Ojo, esto no se trata de un “ejercicio intelectual”, de una actividad puramente docente. Se trata de que, si no alimentamos la capacidad crítica de pensar(nos) empapados por este acontecimiento, y no lo traducimos al lenguaje de la enseñanza, el resultado va a ser la indiferencia de les pibes. Elles saben, se preocupan y piensan lo que está pasando. Taparlos de tareas con “temas importantes” para la educación es generar la indiferencia hacía el mundo en el cual vivimos.  ¿Qué vías de comunicación podremos encontrar para canalizar todo lo que les pibes tienen para decir? ¿estamos pensando en eso o sólo en llegar a dar todos los temas del programa? Es momento de re pensar nuestras instituciones educativas, es momento de pensar si la separación entre los aprendizajes escolares y la vida concreta de les pibes sigue siendo un modelo viable.

Se trata entonces de una tarea fundamentalmente política.  En estos tiempos tempestuosos pensar(nos), aprender, enseñar es, de alguna manera, resistir.

Un comentario en «¿Qué estamos haciendo?»

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