En un Domingo, como tantos más de pandemia, me tomé la molestia de mirar la entrevista de Juana Viale a Mauricio Macri. Sabía que iba a sacar poco de ello, pero en la universidad cuando te dan metodología del pensamiento, te enseñan que para interpretar hay que leer o mirar todo, lo “bueno” y lo “malo”.

“…Todas esas piedras, todo ese desastre, y ahí se quebró nuestro gobierno. Y ahí se me quebró la cabeza. Cuando llegaba a Olivos, yo inventaba, a las 7 u 8 de la noche cuando entraba a Olivos, y gracias a la hechicera, porque Juliana fue increíble, yo me olvidaba. En ese momento cerraba todo, no prendía la televisión, ponía Netflix y no quería hasta el día siguiente a las 7 de la mañana, trataba de terminar el día y reconstituirme”

Con esto último fue que terminé de interpretar quien era Mauricio Macri. En este artículo quiero expresar del modo más “natural” y criollo, con el enojo que me acompaña, quien es para mí este tipo y como nos quiere vender humo una vez más.

Macri empieza su entrevista regalando un ejemplar de su libro, consabido es el escaso impacto que tuvo, y de ahí anuncia que él ya está jugando su “segundo tiempo” (Primer Tiempo se llama el libro). Para aquel que le gusta un poco el futbol, verlo y oírlo es como aquel entrenador muy mala leche que va perdiendo por una diferencia importante y le dice a su equipo «salgan a matar».

Recordemos que empezó su “segundo tiempo”, pegándole por lo bajo a la vicepresidenta Fernández, diciendo que el kirchnerismo secuestró al peronismo. Hasta yo, un pibe de 27 años sin mucha formación política, sé que Cristina es la referente del Kirchnerismo y este es parte del PJ y, además, es la referente que más votos tiene allí y en todo el país.

Después le quiso tirar un caño a Cafiero, diciendo que él era “limitado” y no se lo podía comparar con Marcos Peña, y la verdad que no. La Familia de Cafiero no fue participe del genocidio más grande de nuestra historia, la famosa “conquista del desierto”, ni tiene una cadena enorme de supermercados en el sur en la que se estafa a sus clientes, a la que también apodaron “ladrónima”.

Con las declaraciones que cité más arriba Macri dejó bien en claro su perfil, cada vez más edulcorado y encantador, algo así como aquel al que, si no le tirás la pelota al pie no la corre, ni busca ganar una jugada ni poner el cuerpo. El bonito que tira facha dentro del partido y si le pega y sale bien bárbaro y si no, no pasa nada.

Habló de cómo hizo para vacunarse, luego de tiempo atrás haber dicho que no se iba vacunar hasta que al último argentino de riesgo no le den la vacuna; y comentó que iba caminando por la calle en Miami (modo turista) y se encontró con un panelista amigo que le dijo «allá a 2 cuadras están vacunado”. Algo así como “la mano de D10s”, pero sin ser festejado por aquel terrible gol. Contando también que quien lo llamaba o visitaba, a quien pedía consejos, sus “amigos”, eran «toda gente importante del mundo»; nunca un empleado, jamás un humilde trabajador o dueño de comercio de barrio. Y que “todos” le decían, “no sé por qué te critican si vas re bien, por qué la gente no te volvió a votar, etc. Etc. Etc. ¡Dale che! es como ese tipo que no agarro una pelota en todo el partido y los amigos para no hacerlo sentir mal, le dicen; no entiendo por qué te sacaron. ¡No pasa nada, vamos al kiosco y te pagas la coca! Sólo que en este caso el que paga nunca es él.

Habló de economía, habló y no dió un solo detalle o dato, mencionó la “revolución de la energía” y que la gente estaba feliz. Aunque nos cagamos de frío y empezamos a consumir menos, “estábamos felices”, ¡bueno! No volvió a ser electo. Contó del secuestro. No sé si miro alguna de las pelis de «el juego del miedo», pero parecía que lo había secuestrado Jigsaw (el asesino de las películas de Saw). Estaba secuestrado en una caja de madera, con una cama, un baño químico, un cuidador bueno y otro malo. El cuidador bueno hablaba con él por un agujero y le decía que no lo iba a matar porque, ¡Sería el futuro presidente de Boca! Si, así como lo leés. Dale Mauricio, te querían más que al Diego y a Román.

Se refirió a sus “compañeros y compañeras” de Juntos por el Cambio, como si fuera el dueño, con palabras como: “yo lo hice”, ”yo los puse”, “yo los creé”. No puede con su actitud de patrón de estancia ni en el ámbito público, quizás por lo mamado en el seno de su familia Blanco Villegas. Para mí, de chico seguro siempre fue quien puso la pelota, y ejercía la típica si esto no me gusta o se hace como quiero me llevo la pelota. También habló del FMI, pero mucho no se le entendió, fingiendo no haber comprendido nada, fue como esa jugada que al ver el partido decís «qué quiso hacer», yo ni me lo pregunto a eso; ya sabemos que se fugó todo un préstamo.

Afirmó que había una mesa judicial, la cual elegía a los mejores jueces para armar la “justicia”. Me descolocó, esperaba que me tire la pelota a la izquierda afuera y fue fuerte a la derecha y alto. Él dice que no entiende por qué CFK no lo quiere. Debe ser porque él vino a poner un rumbo diametralmente opuesto al seguido por el gobierno de la ex presidenta, hoy vicepresidenta de la Nación. O porque si llegara a ser presidente de nuevo, en su “segundo tiempo”, nos va a dejar más culo “pa rriba”, y en medio de la entrevista lo deja un poco claro, ya no vendría por más endeudamiento, sino un ajuste integral, reforma laboral, reforma judicial y una verdadera reforma tributaria, terminando de saquear lo poco que aún queda. Bueno, nobleza obliga, con lo poco que seguimos aún después del 10 de diciembre de 2019.

Lo único que espero es que en el equipo con el que enfrentemos al de Macri, tengamos además de la fuerza y la conciencia necesaria y firme para no dejarlo ganar, la capacidad de pegar el golpe de timón necesario para que los costos de este partido lo paguen los dueños del “seleccionado” del ex presidente; y no como hasta ahora que los que más estamos sufriendo somos los mismos y las mismas de siempre.

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