por Nico Fernández

En la madrugada del 3 de enero el Pentágono ejecutó al general de QUDS iraní Qasem Soleimani y al subcomandante de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) –milicias chiitas- de Irak, Abu Mehdi al-Muhandis (Jamal Jaafar Ibrahimi) en los alrededores del aeródromo de Bagdad, con un ataque furtivo de mínimo impacto a un convoy de dichas guarniciones militares de la Guardia Revolucionaria de Irán, junto a otras fuerzas conjuntas y civiles.

Las consecuencias de este acto de naturaleza belicista e indigna en territorio soberano iraqui, controlado ampliamente por las fuerzas de la OTAN y EEUU, pero repartido en gran parte también por guerrillas kurdas, tropas rusas, iraquíes, iraníes, grupos islámicos variopintos; y mercenarios de todo tipo y color; contra otras fuerzas militares y civiles. Son claramente de profundización de una tensión histórica que padece, previa injerencia internacional, la región.

Este ajuste de cuentas con Irán, al imperialismo norteamericano y sus aliados, lejos de beneficiar, puntualmente al presidente Trump (en proceso de virtual impeachment), lo pone en jaque “político y popular”, ya sabemos lo que implicó la guerra y todo tipo de conflicto en Irak para la sociedad estadounidense, que de algún modo obligó a la anterior administración demócrata al retiro y desmilitarización progresiva de sus tropas de Irak.

Por otro lado, las “reacciones” de los mercados de commodities, en este caso del “oro negro”, sufrieron una fuerte suba en su precio. El petróleo, del cual en la actualidad “América” carece y no se puede autoabastecer, trepó en sus precios a nivel mundial, derrumbando barreras de precios que venían muy bien controladas por el “gendarme del mundo” y sus socios y pilares financieros.

Cuestión no menor, si pensamos qué economías se benefician directamente con esta alza. De arranque, la segunda reserva petrolera del mundo, la República Bolivariana de Venezuela; economía que gira en torno a la producción de barriles de crudo. Teniendo en cuenta que en noviembre de 2019, dicho gobierno relanzó su BitCoin o moneda de intercambio virtual, con un sólido sustento en commodities como es el caso del barril de este preciado derivado mineral. Un bien tangible el cual, como decíamos, la patria de Bolívar produce por cientos de miles de millones (920.000 barriles diarios).

En el llamado “eje del mal”, se sitúan otras (todas) potencias petroleras. El caso de Rusia; Siria; o el mismísimo Irán (principal reserva mundial), por lo que es cuanto menos, dificultoso el análisis de la acción militar de los EEUU en Irak. Y más aún, si sumamos al análisis, la situación que mantiene en jaque a la administración republicana, por parte de la mayoría demócrata (que controla la Cámara de Representantes) y gran parte de la opinión pública norteamericana. Puntualmente el caso de los Congresistas (diputados), que están deliberando por una resolución para limitar la capacidad de acción del presidente americano. También es conveniente destacar el avanzado estado de las denuncias y procesos iniciados a Trump por supuestas “relaciones carnales” con la administración Putin, e incluso la injerencia del “Oso Ruso” en la elección del presidente “americano”. Todo ello sumado a las miles de personas que se comenzaron a movilizar por 70 ciudades de todo EEUU, en reclamo al cese de las hostilidades en Irak.

Hechos por demás significativos, en medio de una escalada generalizada de la presión multimediática, hacia la demonización de la República Islámica de Irán. Nuestro país es un buen ejemplo de algunas muestras de ello, que a simple vista, pasarían casi inadvertidas. El fenómeno reciclado de la muerte del fiscal federal “especial”, por la causa atentado de la AMIA Alberto Nisman, puesto sobre la mesa, una vez más, tras el estreno de un documental (al parecer) “neutral” de la plataforma internacional de contenido NETFLIX. Filmado y documentado por un periodista inglés, en el que se presenta cabal testimonio de varios de los actores implicados en la investigación, y que cuenta incluso con la palabra elocuente del actual presidente Alberto Fernández. Acto seguido, levantado por los principales medios de comunicación, que volvieron a presentar el debate sobre la culpabilidad del Estado soberano de Irán y la agrupación política Hezbollá en los hechos, ya no solo de AMIA, sino además la voladura de la embajada del Estado de Israel en el año 1992.

En base a la especulación de que el fiscal Nisman fue asesinado a raíz de sus pruebas sobre la complicidad con los “autores terroristas”, de la vicepresidenta de la Nación Cristina Kirchner y su administración, por la firma del memorándum votado en el Congreso de la Nación y firmado con Irán, entre otras cosas; el aparato mediático comenzó su operación. Que abrió camino a la “toma de playa” para las cataratas de intervenciones de “trends”; memes; y artilugios en las redes sociales, dando sentido al significado Irán. Desde la situación de la mujer en aquella sociedad; el regimen político; el Islam; las supuestas “dos posiciones” beligerantes; el currículum vitae del General Soleimani; hasta incluso la agitación sobre la pronta tercera guerra mundial con epicentro en Oriente Medio (término acuñado por la foreign office del Reino Unido, para sus colonias).

Cabe preguntarnos entonces, en primer lugar, en términos mediáticos y de construcción de sentido: ¿hay una especie de preparación de terreno previa ante las inminentes acciones político-militares, con continuidad en el tiempo tras tales acciones, que de alguna manera nos inducen a familiarizarnos a tal o cual situación?

En segundo lugar, en términos geopolíticos. ¿Hay una unidireccionalidad [en el correlato con la visión geopolítica del imperialismo de la unipolaridad, la habría], en cuánto a “vencedor y vencido”? Quiero decir. ¿Sería el imperialismo norteamericano (el gobierno de Trump, en tono reducido del concepto) el beneficiado/perjudicado, e Irán como país persa con su multiplicidad étnica religiosa y cultural, su contraparte? Lo que nos llevaría a deducir una ausencia de actores, que podrían estar en pie de beneficio/daño.

Con las últimas nuevas, nos enteramos sobre la reacción política iraquí; con la escasa soberanía de una sociedad que aún resiste, ejerciendo presión política para el retiro de las tropas restantes que, aún hoy, mantiene EEUU en el país (cifras más cifras menos 5000 efectivos). Podemos agregar al escenario un condimento más, que por lo menos superficialmente, nos estaría mostrando un león que todavía ruge y da zarpazos como rey de la jungla, pero en franco retroceso; y no fácilmente encontrándose en clara damnificación.

No olvidemos el “salvaje” ataque del 31 de diciembre último a la embajada norteamericana en Irak, por parte de miles de personas en repudio a los bombardeos, que EEUU realizó contra enclaves dentro de territorio sirio e iraquí. Peligrosas pintadas y la rotura e ingreso de civiles manifestantes con los respectivos destrozos del caso, se sucedieron en dicha jornada. A lo que el “león” respondió con ataques quirúrgicos de su fuerza de drones y misiles, que masacraron además de al general Soleimani; la plana mayor del comando iraní-iraquí, agregado en Irak para el combate al Estado Islámico; parte del cuerpo médico y de inteligencia de los comandos conjuntos con Siria, Rusia y facciones religiosas.

Entonces: ¿qué guerra quiere comenzar Donald Trump en realidad y por qué responde de tamaña forma, ante las manifestaciones populares (civiles y militares) que buscan la disuasión y el retiro definitivo del león del norte y su séquito imperialista de Irak.

“A río revuelto ganancia de pescadores” versa en nuestro litoral. Habrá que esperar el tiro de esquina, sin dejar de pensar solidariamente a los pueblos que luchan por su liberación, conectando (con organización y discusión), aquella realidad de lucha a la nuestra (como lo planteara otrora el gobierno Yankee) de patio trasero. Tomando lo expuesto recién, tan solo como la tanza o la red del pescador ribereño. Y en esta “área grande”, aportar para despertar la voluntad de la mayor cantidad de jugadores del equipo nacional, que puedan saltear a cabecear por nuestra liberación social. De modo que luego se reanude el juego, sumando un poroto al conjunto de pueblos que valientemente luchan y vencen contra la injusticia capitalista y guerrerista de rostro dolarizado y uñas cubiertas de sangre.