Por Mora Grinblat

Desde el día 28 de abril que el pueblo colombiano está en las calles reclamando por sus derechos. El gobierno, con la excusa del supuesto “vandalismo” y la defensa de la propiedad, ha respondido con una represión salvaje en manos de las fuerzas armadas, que ya se han cobrado cientos de vidas. Entrevistamos Betsabé Espinal, compañera colombiana, que desde Bogotá nos cuenta el panorama que se ha vivido estos últimos días.

  ¿En qué ciudad estás? ¿Cómo están las cosas allí hoy? ¿Cómo se vive la Pandemia?

Estoy en Bogotá D.C., la capital de Colombia, específicamente en Engativá, una de las localidades de la periferia noroccidental de la ciudad. Acá en Bogotá las cosas están muy tensas por muchas razones: la pandemia nos tiene al borde del colapso en cuanto a la atención médica, la crisis económica en la ciudad está especialmente intensa y estamos ante un gobierno local y nacional indolente que ha improvisado el manejo de la crisis, que no ha desarrollado las políticas públicas adecuadas para amortiguar las problemáticas sociales locales y nacionales, y que, en medio de una pandemia, quiere imponer una reforma tributaria que golpea las economías de las personas de clases bajas-medias del país dejando intactas las grandes fortunas de las pocas familias tradicionales de este país que ostentan el poder económico y político. Tras esta reforma se vienen otras como la reforma a la salud, la reforma a las pensiones y una reforma laboral que si bien son tan necesarias que se consignaron en el Acuerdo de paz, están siendo construidas para el beneficio de muy pocos y en detrimento de las clases bajas y medias del país.

Hoy en Bogotá la movilización ha estado más bien disgregada por ser día laboral para muchxs, entonces hay algunos bloqueos importantes en vías principales de varias zonas de la periferia de la ciudad pero nada demasiado masivo. Se espera que el día de mañana haya una movilización importante a nivel nacional.

Debo resaltar que en materia de orden público la situación más preocupante se está dando en la ciudad de Cali, al suroccidente del país (una de las zonas más golpeadas por la violencia, el racismo y la desigualdad). Allá la fuerza pública está hiriendo, matando y desapareciendo a mucha gente, especialmente a los pelaos y las pelaas de las periferias que son quienes se concentran diariamente en las calles.

No hay cifras oficiales pero ya serían cientos lxs heridxs, cientos lxs desaparecidxs y cientos lxs muertxs en menos de una semana de paro.

¿Te manifestaste estos días? ¿Viviste de cerca la represión?

El fin de semana pasado estuve en el centro de la ciudad en una de las movilizaciones (en la que no hubo acompañamiento de DDHH porque están desbordadxs). Allí hubo intentos de disparos al cuerpo, persecuciones constantes de “matrimonios” (policías que llevan agentes del ESMAD en sus motos) a los manifestantes y mucho gas lacrimógeno.

Sin embargo la represión más fuerte en Bogotá se ha dado en el norte de la ciudad, donde viven las personas de estratos altos y hacia el sur de Bogotá, en la periferia. Hay casos reportados de disparos al cuerpo de lxs manifestantes, amenazas y persecuciones no solo a lxs manifestantes sino a quienes les daban cobijo en sus casas.

Adicional a todo esto, como mujeres no solo vivimos el riesgo que corre cualquier manifestante, sino súmale a eso la violencia sexual que policías, militares y ESMAD han ejercido históricamente en contra de muchas mujeres y la impunidad con la que estos grupos armados siguen oprimiendo.

Vuelvo y resalto la represión que se está dando en Cali y en el Valle del Cauca: con la excusa del “vandalismo” y de la defensa de la propiedad pública y privada están criminalizando la protesta, han herido, asesinado y desaparecido a mucha gente. La noche del 3 de mayo del 2021 hubo una arremetida violenta en Siloé, un barrio popular en la ‘loma’ que dejó muchos heridos y robos. Hay reportes del ESMAD y del GOES (Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional) entrando a conjuntos residenciales, disparando indiscriminadamente a cientos de manifestantes, a compañerxs de DDHH y brigadistas de salud, periodistas, etc. Hoy, 4 de mayo del 2021 se desconoce la cifra de heridxs, detenidxs y tal vez desaparecidxs y muertxs por estos hechos.

¿Qué estrategias tienen para protegerse del accionar de la Esmad, la policía Nacional y el ejército en las manifestaciones? ¿Se esperaban una represión tan feroz?

Históricamente, la represión sobre la protesta social en Colombia ha sido especialmente despiadada y sangrienta. Son miles y miles lxs asesinadxs y desaparecidxs por estos grupos armados. Digamos que de cierta forma se esperaba cierto nivel de sevicia por este acumulado histórico pero la violencia ha escalado a niveles muy preocupantes en las ciudades, estos grupos ya no siguen órdenes ni de los gobernantes locales. Con respecto a las estrategias (que a todas luces se nos quedan cortas porque la desproporción de la violencias es muy grande): La presencia de redes de DDHH, de brigadas médicas y de medios de comunicación alternativos que acompañan tanto las concentraciones pacíficas como las acciones de hecho (sin embargo actualmente no dan abasto), la presencia de múltiples actores en los puntos de concentración como Primeras Líneas de estudiantes universitarios, guardias indígenas, organizaciones comunitarias, manifestantes no organizadxs y otrxs, que a decir verdad, capotean como pueden. Es falso que grupos armados ilegales estén participando en las manifestaciones. Otra estrategia importante ha sido la difusión por redes sociales de vídeos, imágenes, testimonios, coberturas de eventos en vivo y en directo todo lo que está sucediendo.

Las imágenes que se han visto de heridxs y muertxs por parte de la policía son gravísimas, verdaderas violaciones de derechos humanos, sin embargo los grandes medios no cubren esto y los delitos de los que son acusados los agentes de la Policía Nacional son resueltos por la propia Justicia Militar, ¿cómo se difunden estos hechos?

B-La difusión es mediante redes sociales de medios de comunicación comunitarios, alternativos, e incluso por los perfiles de redes sociales de personas de a pie que asisten a las manifestaciones y/o que son testigos de hechos violentos. Por grupos de whatsapp, telegram, signal…

¿Qué posibilidades hay de que los responsables paguen por sus crímenes?

La verdad muy pocas. La impunidad es mucha. Se me viene a la cabeza solo un caso en el que se condenó a un agente del ESMAD y es por el asesinato de Nicolás Neira, un joven bogotano muerto por un disparo de proyectil de arma de gas lacrimógeno en el 2005 en el marco de la protesta del 1 de Mayo, pero es apenas uno de miles de casos impunes.

¿Por qué el pueblo de Colombia rechazó contundentemente esta reforma?

Aunque Colombia es un país visiblemente polarizado, la pandemia acrecentó la desigualdad histórica y resultó en una reacción unificada de distintos sectores sociales sobre la política económica evidentemente neoliberal de los gobiernos de por lo menos los últimos 60 años. Según el Índice de Desarrollo Regional para Latinoamérica Colombia tiene los territorios con mayor desigualdad comparado con países como Chile, Argentina y Brasil. La centralización de la economía y el gasto público, junto con las exenciones tributarias a los grandes capitales y la progresiva sobrecarga de la clase media crearon una bomba de tiempo llena de inconformidad y rabia acumulada.

El retiro de la reforma es un triunfo de la lucha, sin embargo la reforma fue sólo la gota que rebalsó el vaso del descontento popular que ya venía en ascenso y se llama a continuar la movilización, ¿qué otras cosas pide el pueblo colombiano?

El descontento nacional es de larga data. Una forma de verlo es tal vez como pequeños incendios que han sido sofocados con medidas cortoplacistas. A lo largo de los últimos 20 años hemos visto un descontento general en cuanto al acceso a la salud, la situación de los indígenas, campesinos y comunidades afro, la inequidad en el acceso a la educación de calidad, la creciente carga tributaria vs los múltiples desfalcos por corrupción denominados “carteles” (que van desde los carteles de la construcción hasta los del papel sanitario). Aunque el retiro de la reforma es sin duda un triunfo, las condiciones de base siguen ahí y, por ejemplo, se puso en trámite una reforma a la salud que precariza aún más el sistema colombiano. El problema no solo es circunstancial, es toda una crisis política y social

¿Cómo leés el hecho de que Twitter haya eliminado el tweet de Uribe incitando a las fuerzas armadas a la violencia?  ¿Quiénes son los responsables políticos de esta feroz represión además de Ivan Duque y el ministro de defensa  Diego Molano?

Colombia es heredera clara de la guerra fría y de confrontaciones internas de más de 200 años. Álvaro Uribe como político es claro representante de una facción conservadora y guerrerista. Su presencia en la política nacional durante los últimos 30 años ha estado ligada al narcotráfico, el paramilitarismo y el despojo de tierras. Pero más que personalizar la realidad política de Colombia en la figura de Uribe y su partido el Centro Democrático, es importante señalar a toda una clase política representada en 10 o 15 familias que se han dedicado a concentrar poder y riqueza incrementando la brecha social del país. El mismo Iván Duque es heredero de esta tradición de tener como dirigentes a aquellos quienes también tienen poder económico.

En septiembre del año pasado la policía asesinó a un joven y eso desató grandes movilizaciones que también fueron fuertemente reprimidas, ¿cómo se vivieron estos meses? ¿Qué aceptación tiene en la sociedad civil de Colombia el Gobierno de Ivan Duque?

Esta reforma tributaria tuvo un gran costo político para Duque. Su mismo partido, en una jugada oportunista, le urgió para que la retirara, sin embargo, lo que sustenta el poder del presidente y de sus copartidarios es a mi parecer un grupo económico muy específico, conformado por los banqueros, el gremio de la construcción, la minería y, me atrevería a decir, un sector de la economía ilegal representada en el narcotráfico. No es gratuito que hace poco se encontrara un laboratorio de cocaína en la propiedad del embajador de Colombia en Uruguay nombrado por Iván Duque.

¿Cómo sigue la lucha? ¿Continua el paro?

El paro sigue, pero genuinamente nos preocupa la escalada de violencia que se está viviendo. No hay seguridad de que se pueda seguir protestando sin ser carne de cañón y no necesitamos más mártires en este país que es una fosa común. Necesitamos garantías y todos los apoyos nacionales e internacionales posibles.

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Gracias a RoPaSuCia – Voces Urgentes por el espacio. Les pedimos que desde allá afuera nos acompañen, por favor no nos pierdan pista ¡Solo el pueblo salva al pueblo!

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